El mito del crecimiento infinito vs ir a tu propio ritmo

En el mundo de los proyectos digitales, parece que solo existe una dirección permitida: crecer, escalar y multiplicar ingresos.

Si tienes un blog o creas recursos digitales o eres un artista, seguro has leído los típicos consejos de internet: «¿Cómo generar más ingresos?», «Mi estrategia para vender MÁS». Nos han enseñado que el éxito de un proyecto se mide únicamente en cuánto ingresos generas mes a mes.

Pero, ¿qué pasa si tú no quieres construir un imperio? ¿Qué pasa si tu meta es mucho más humana? Hoy quiero contarte por qué decidí que Regardis sea, orgullosamente, mi mini generador de ingresos a mi propio ritmo.

Cuando el chip de los ingresos apaga la magia

Cuando creé Regardis, nació como mi outlet favorito para escribir, aprender y compartir las cosas que me apasionaban. Me encantaba escribir tutoriales y saber que al otro lado de la pantalla a alguien le era útil. Era lo máximo.

Inicialmente, el blog nunca fue un gran generador de dinero, pero tenía algo genial: se autopagaba solo. Los anuncios cubrían perfectamente los gastos del hosting, el dominio y un pequeño extra. Era el equilibrio perfecto entre un hobby y un proyecto sostenible. Nunca ha sido mi trabajo, ni menos la fuente principal de mis ingresos.

Sin embargo, a medida que pasó el tiempo, el chip generar más y más se fue colando sin darme cuenta. Empecé a buscar qué publicar solo porque el algoritmo o la gente lo buscaba en Google, perdiendo el foco de lo que a mí realmente me divertía. Fue ahí cuando me topé con la realidad: en el afán de querer convertir mi proyecto en un negocio exitoso, estaba matando mi creatividad, mi motivación y mi esencia.

Prefiero un «outlet» sostenible antes que un mega negocio

Hace poco decidí parar y recuperar este rincón de internet. He comenzado a publicar lo que yo realmente quiero, sin presiones, aportando valor real y transparente a través de mi propio contenido y de productos digitales (como los imprimibles a bajo costo o bajo el modelo de paga lo que quieras).

Esto me llevó a una gran conclusión: no quiero un mega negocio que absorba mi tiempo y que esté preocupada en vender, vender y vender. A mí me inspira la idea de un negocio consciente, pequeño y en calma.

  • Paz mental sobre escala: No buscas exprimir cada centavo ni automatizar procesos para volverte millonario; buscas que el proceso de crear siga siendo disfrutable para ti y útil para el lector.
  • Un mini generador que sume: El objetivo es que el proyecto sea sostenible, que cubra sus propios costos técnicos y te dé un extra, pero dejándote tiempo libre para vivir y disfrutar como tú quieras.
  • Aportar valor real: Prefiero tener pocos productos honestos y transparentes, donde tú decidas conscientemente si quieres apoyar mi trabajo, a manipularte con ganchos de marketing.

Alguien de la vieja escuela corporativa me diría que si no estoy buscando el máximo beneficio económico, entonces esto «ya no es un negocio». Pero para mí, un espacio que me permite expresarme, mantener los pies en la tierra y financiar un estilo de vida tranquilo, sería el mejor negocio del mundo.

Claro, siendo completamente realista, hoy en día tengo un trabajo principal que es el que paga mis cuentas y me permite vivir. En una realidad paralela o en un mundo ideal, me encantaría que Regardis fuera mi fuente principal de ingresos; pero como funciona el internet y la economía actual, lograr eso manteniendo mis ideales y principios intactos es un desafío gigante, pero estoy dispuesta a intentarlo.

Diseña tus propias reglas

Si tienes un proyecto que nació de un hobby y estás buscando formas de monetizarlo, recuerda esto: tú eres la dueña de las reglas. No dejes que la obsesión de internet por el crecimiento infinito te robe la paz. Se vale ir a tu propio ritmo, se vale querer algo pequeño y se vale, por encima de todo, priorizar tu tranquilidad.

A mí me encanta navegar por internet y redes, y toparme con creadores de contenido, artistas y creativos que comparten su trabajo genuinamente. Personas que, obviamente, mencionan y venden sus productos o servicios, pero lo hacen de una forma tan consciente y honesta que da gusto apoyarlos.

Sé perfectamente lo difícil que es lograr que esa autenticidad sea tu única fuente de ingresos en un entorno con tanta competencia, y entiendo que para muchos esto que escribo pueda sonar un poco irreal o idílico. Pero si no empezamos a cuestionar las reglas del juego actual… ¿hacia dónde queremos ir como sociedad?

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